La receta es prácticamente la misma, pero he modificado un poquito la manera de hacer. Antes de confitar el pimiento lo poché ligeramente en aceite de oliva, y le añadí unos ajos con piel, cortados por la mitad.
Me pareció que potenciaba mas el sabor pochándolo primero y después hice el almíbar dejando los jugos que había soltado el pimiento en el aceite. La verdad es que ha quedado delicioso y con una textura y un brillo espectacular.
Lo degustamos haciendo unas tostadas de pan, (aproveche una barra del día anterior) que queda mejor si está un poco seco, untado con queso philadelphia y encima un trocito de queso mezcla brie y azul (Bleu Village) y el pimiento caramelizado. El contraste es espectacular. Pero se me ocurre tostadas con una base de mantequilla, salmón, y el pimiento, o como acompañamiento de ensaladas y asados de carne.
Y si caramelizamos pimientos rojos, amarillos y verdes se puede jugar perfectamente con los distintos colores. En fin que posibilidades tiene las que quieras.
Ingredientes
Para la confitura de pimientos: (tienen que ser pimientos de casco grueso como los de asar)
400 grs pimientos rojos, verdes o amarillos
4 ajos con piel cortado por la mitad
aceite puro de oliva para pochar el pimiento
1 pizca de sal
75 grs. agua
150 azúcar
50 grs. azúcar moreno
50 grs de vinagre de manzana
Para la tostada
Tostadas o barra de pan estrechita queda mejor si es del día anterior
Queso Philadelphia y queso Bleu Village (es tipo brie mezclado con queso azul)
1 pizca de mezcla de 4 pimientas & sal para espolvorear por encima la tostada.
Observaciones: La proporción del azúcar es la mitad de lo que pesen los pimientos ya limpios y cortados, por lo tanto si hacemos mas cantidad tenerlo en cuenta. Menguan mucho con 400 grs. limpios ha salido cazuelita de las fotos.
Elaboración:
Lavar muy bien los pimientos, cortarlos a trocitos ponerlos en una cazuela con aceite de oliva, y pocharlos ligeramente a fuego lento. A continuación añadiremos el resto de ingredientes y lo dejaremos cocer, lentamente, removiendo de vez en cuando, hasta que estén con una textura blanda y jugosa, sin dejar que el azúcar se oscurezca mucho ya que no quedan con el color tan bonito.
Ya lo tenemos listo para degustar. Queda un bocado extraordinario
